John Keats y el observatorio de la Naturaleza

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1–2 minutos

¡Oh, soledad! Si contigo debo vivir,
que no sea en molesta muchedumbre
en turbias y oscuras moradas.
Subamos juntos por lo abrupto,
hacia el observatorio de la Naturaleza.

(…)

A quien en la ciudad estuvo encerrado largo tiempo
le es dulce contemplar la serena
y abierta faz del cielo y exhalar su plegaria
hacia la gran sonrisa del azul firmamento.

John Keats.

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