¿Qué hace que las montañas sean tan bellas?

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3–4 minutos

¿Qué hace que las montañas sean tan bellas? es el título de una conferencia impartida por el geógrafo, cartógrafo y pintor francés Franz Schrader. Trata del diálogo silencioso entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y ese rincón de la naturaleza sublime donde los haya. Este breve texto fue leído en 1897 en el Club Alpin de París, con motivo de la creación de la llamada Sociedad de Pintores de Montaña.

Schrader, Franz (2023). Palma de Mallorca. José J. de Olañeta. Pic de Vignemale y glaciar de Oulettes de Gaube. Pyrenées. 1900.

Dado que el concepto de belleza nace de la relación que el ser humano establece con lo que observa, relación que puede traducirse o no en emoción humana, Schrader se pregunta: ¿Quién tiene razón, el que ve o el que no ve? ¿El que percibe la belleza o el que no la percibe? ¿El que se emociona con la montaña o el que no se emociona? Y concluye: quien percibe belleza siempre tendrá razón frente al que no lo hace, el que se emociona frente al que no se emociona.

Nos hemos alejado de la naturaleza; nuestra vida se ha ido encerrando poco a poco en límites muy estrechos, multiples y mediocres, en un entramado de necesidades artificiales creadas no tanto por simpatías, como por convenciones, y que poco a poco nos envuelven, nos encarcelan, reprimen nuestra naturaleza primordial y cubren con un velo las relaciones que antes nos unían al conjunto de las cosas: una tela de araña que nos ata y aprisiona hilo tras hilo. Bajo el peso de estas trabas, la vida se encoge poco a poco, se vuelve anquilosada, artificial y falsa. Pero el hábito, esa segunda naturaleza, difícilmente puede matar por completo a la primera naturaleza, a la esencia de nuestro ser.

No vivimos más que gracias a los aspectos de nosotros mismos que todavía son susceptibles de alegría, admiración, entusiasmo, respeto, de comunión con lo universal. Si eliminásemos esas cosas, eliminaríamos toda la vida.

Schrader agradece a Rousseau que, en el siglo XVIII, recuperara el sentimiento de la naturaleza perdido. Que nos hiciese soñar con gargantas, cumbres y bosques. Y recuerda con gratitud a los que le siguieron: a Pivert de Senancour, a Ramond de Carbonnières en los Pirineos, a Bénédict de Saussure en los Alpes.

Con su mirada de artista, Schrader nos hace una advertencia: la belleza no es necesariamente mayor cuanto más ascendamos. El recorte de las montañas se muestra más soberbio sobre el cielo cuando todavía estamos un poco por debajo de los picos más altos. Aquí, el paisaje se vuelve más geográfico pero menos pintoresco.

Cirque de Gavarnie. Dibujo in situ de Franz Schrader tomado del natural.

Sean cuales sean los significados que demos a la montaña: la libertad, la superación personal, la observación del mundo natural… todo ello ha de estar presidido por el respeto; la metáfora de la conquista no sirve, porque aquí la belleza se encuentra en sobrepasar tanto como en ser uno mismo sobrepasado. Que todo se haga con respeto. Sin mancillar esa belleza sagrada que da el verdadero valor a la naturaleza.

En nombre de la propia montaña apliquemos el tabú en las altas cumbres (…) No las toquemos. Que sean sagradas, que pertenezcan a la humanidad. Que se reserven al menos para la soledad, que sigan siendo fuentes de vida supraterrenal, lugares santos donde se puede mirar de frente hacia el infinito y lo eterno, donde podamos contar en silencio los latidos del corazón, donde podamos sentir el contacto de los astros.

Esta conferencia está incluida en una compilación de artículos de Schrader sobre los Pirineos editada por el Organismo Autónomo Parques Nacionales. También podemos leerla en una edición de bolsillo de José J. de Olañeta Ed.: un librito de mochila que bien puede acompañarnos en nuestras caminatas por Pirineos.

Sabemos de la pasión de Schrader por Ordesa (Volver a ver el Arazas…), por el Monte Perdido, por Gavarnie (donde se encuentra su tumba).

Llevar el libro con nosotros. Literatura y montaña, al gusto de los pirineístas clásicos: ascender, sentir, escribir… Y leer.

Franz Schrader. Monte Perdido desde Tromouse. 1879. Museo Pirenaico Chateau Fort de Lourdes.

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Una respuesta a «¿Qué hace que las montañas sean tan bellas?»

  1. Avatar de José Luis Martínez García
    José Luis Martínez García

    Un texto extraordinario

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