…viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua
9 de marzo. Santoña (Cantabria). Santoña es su puerto conservero. Es el monte Buciero, que protege a la villa uniéndose, como una península, al tómbolo de la playa de Berria. Pero Santoña es sobre todo la marisma, que representa el área de invernada y de paso migratorio más importante de la cornisa cantábrica. El principal aporte de agua dulce al estuario procede del río Asón, que desemboca en Colindres.
En 1993 la marisma de Santoña pasó tristemente a la historia de la conservación de nuestros espacios naturales: una sentencia del TJUE declaraba el primer incumplimiento de España del derecho ambiental comunitario (en concreto la Directiva 79/409, relativa a la conservación de las aves silvestres). Sería una simple anécdota si no fuera porque el hecho da cuenta de las múltiples amenazas que ha soportado este valioso ecosistema, amenazas que, en algunos casos, aún subsisten; por ejemplo, en lo que se refiere a los vertidos.
Desde la Saca, en Cicero, nos dirigimos hacia la canal de Montehano, para continuar luego hasta el mirador de Sollagua. En las zonas que quedan al descubierto en bajamar encontramos salicornias, verdolagas y juncos marinos; en las inundadas, espartinales; hierbas de mar o zosteras, de gran valor ecológico, en las aguas más profundas. La chilca, especie exótica e invasora, está omnipresente.
Ha hecho muy buen tiempo las últimas semanas en la costa cantábrica, por lo que la invernada de acuáticas en la marisma puede decirse que ha concluido. Muchas aves han regresado ya a lugares tan alejados como Groenlandia, Islandia, Escandinavia o el ártico de Rusia. Pero, aunque veamos menos especies, se agradece contemplar aves que comienzan a mostrar ya sus vistosos plumajes reproductores.
Desde el privilegiado mirador de Sollagua nos asomamos a una de las principales zonas de alimentación -por la riqueza en zooplancton, bivalvos y las altas tasas de alevinaje- del Parque Natural. Aquí se concentran en invierno miles de anátidas y de limícolas.
Entre las aves que observamos en el recorrido cabe citar el colimbo grande, el zarapito real, el zarapito trinador, archibebes claro y común, somormujos lavancos (exhibiendo el plumaje reproductor), zampullines cuellinegros (ya mudados), chorlitos grises y correlimos comunes. Los colimbos son invernantes característicos del litoral cantábrico (límite sur de invernada). En cuanto al zarapito real, las costas de Galicia, Cantabria y Asturias albergan las tres cuartas partes de la población invernante peninsular.
También pudimos ver cuatro flamencos comunes que, por vez primera desde que se realizan censos, han pasado todo el invierno en la marisma. Se acicalaban descuidadamente disfrutando de un sol espléndido y de una temperatura muy suave, en una estampa más propia de la costa mediterránea.
El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel es territorio de acogida. Así lo sentimos. Y así lo celebramos.
Recordando a Galeano:
Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de su río. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua. No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano. Bocas del tiempo. Eduardo Galeano.





Monte Buciero. Monasterio de Montehano. Laredo y flamencos comunes desde el mirador de Sollagua.
Ciencia ciudadana: ebird


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